La Prostitucion en Colombia

LA PROSTITUCIÓN – Colombia 

Catalina Reyes nos ofrece la posibilidad de hacer un recorrido histórico sobre el fenómeno de la prostitución en Colombia y Medellín.   Desde la primera época de la vida Republicana se ha tratado de impedir este fenómeno con medidas prohibitivas y represivas. En el año 1828, se decreta organizar el cuerpo de Policía que –  entre otras tareas – debe frenar la presencia de casas de prostitución y perseguir a las personas que la ejercen, poniéndolas en manos de los jueces de primera instancia, a quienes corresponde dictar la sentencia respectiva y la aplicación de medidas correctivas (reclusión, corrección mediante el trabajo, retorno al domicilio o destierro a nuevas poblaciones). Sin embargo, estas medidas no dan el resultado esperado y, en el año 1837, durante la presidencia de José Ignacio de Márquez, se expide el Primer Código Penal de la Republica de la Nueva Granada, que fija nuevos castigos: la vergüenza pública, el  presidio, trabajos forzados o confinación para quienes ejerzan y permitan la prostitución. Estas medidas tampoco dan resultados positivos y, en 1843, se hace una nueva campaña para expulsar a las mujeres que ejercen la prostitución. En Antioquia, entre los años 1863 y 1874, muchas mujeres públicas son enviadas a un lugar llamado Patiburillo, cercano al río Cauca y, en el 1886, se crea en Bogotá el servicio sifilítico, en el cual las meretrices se deben registrar. En el año 1888, el Congreso concierta la venida al país de la Comunidad de las Hermanas del Buen Pastor para fundar una casa de Recogimiento donde las “mujeres perdidas” puedan regenerarse mediante el trabajo y la educación. En el año 1892 se crea la Policía Nacional y se establecen controles más severos: las mujeres públicas son alejadas del centro de la ciudad y se les prohíbe circular después de las diez de la noche.   Concluida la guerra de Los Mil Días en el año 1903, surgen las primeras medidas de tolerancia. Los primeros veinte años del XX siglo caracterizan el periodo de la industrialización, y con ella se comienza a dar trasformaciones en el ámbito económico, político y cultural: aumenta la prostitución en Medellín. El fenómeno se asocia a la migración campesina, pues las fábricas y el trabajo doméstico no alcanzan a absorber toda la población femenina en capacidad de trabajar. Por otra parte, los bajos salarios – sobre todo los de las mujeres, hasta 40% más bajos que los de los hombres-, obligan a algunas obreras a completar sus ingresos con esta actividad. Algunas jóvenes campesinas desprotegidas, lejos del hogar y sin los controles tradicionales, desarraigadas cultural y afectivamente, acceden fácilmente a este oficio, terminando para ejercer la prostitución ocasionalmente o definitivamente.   En el año 1907 se establece el Decreto 35 “Sobre mujeres públicas” que plantea

  • la necesidad de un permiso de la Gobernación para establecer casas de prostitución
  • la obligación de inscribirse para el control médico y portar un carné (abolido con la Constitución de 1991),
  • la prohibición del oficio para menores de 15 años
  • la demarcación de zonas de la ciudad donde las mujeres no pueden vivir
  • la prohibición de permanecer en lugares públicos, mantener abiertas las puertas y ventanas de su casa o transitar por las calles llamando la atención.

  Un proyecto sobre Policía de las costumbres, preparado en el año 1915 por el doctor Emilio Robledo para la Junta Central de Higiene de Medellín, en donde se exponen recomendaciones de medidas educativas, preventivas y terapéuticas, y se mira a la mujer pública como víctima de la sociedad, orienta en los años siguientes el esfuerzo de instituciones religiosas, acciones gubernamentales y los planteamientos de las primeras feministas colombianas.   En el año 1917 se presenta un incremento de las enfermedades venéreas y se crea el  Instituto Profiláctico. Durante esta época, en Medellín, el sector de Guayaquil se había consolidado como un sitio de intensa actividad comercial y con una agitada vida nocturna: una fuerte presencia de hoteles y cantinas aceleró el desarrollo de la prostitución. Ya en los años 1920, Medellín cuenta – además de Guayaquil – con otras zonas donde se ejerce prostitución: el Chágualo (cerca de San Vicente de Paúl), Orocué (en Maturín con Cúcuta), y la Bayadera en La Toma. Poco después se consolida “El Llano”, situado en los alrededores del cementerio de San Pedro y más conocido como Lovaina (esta última zona se fue especializando en los años ‘80 como zona de vicio y de travestís, como funciona actualmente en menor grado). El burdel se convierte en un sitio importante de sociabilidad masculina y se le describe como sitio tétrico pero a la vez excitante. La prostitución cumple tres funciones fundamentales 

  • la necesidad de un permiso de la Gobernación para establecer casas de prostitución
  • la obligación de inscribirse para el control médico y portar un carné (abolido con la Constitución de 1991),
  • la prohibición del oficio para menores de 15 años
  • la demarcación de zonas de la ciudad donde las mujeres no pueden vivir
  • la prohibición de permanecer en lugares públicos, mantener abiertas las puertas y ventanas de su casa o transitar por las calles llamando la atención.

  Un proyecto sobre Policía de las costumbres, preparado en el año 1915 por el doctor Emilio Robledo para la Junta Central de Higiene de Medellín, en donde se exponen recomendaciones de medidas educativas, preventivas y terapéuticas, y se mira a la mujer pública como víctima de la sociedad, orienta en los años siguientes el esfuerzo de instituciones religiosas, acciones gubernamentales y los planteamientos de las primeras feministas colombianas.   En el año 1917 se presenta un incremento de las enfermedades venéreas y se crea el  Instituto Profiláctico. Durante esta época, en Medellín, el sector de Guayaquil se había consolidado como un sitio de intensa actividad comercial y con una agitada vida nocturna: una fuerte presencia de hoteles y cantinas aceleró el desarrollo de la prostitución. Ya en los años 1920, Medellín cuenta – además de Guayaquil – con otras zonas donde se ejerce prostitución: el Chágualo (cerca de San Vicente de Paúl), Orocué (en Maturín con Cúcuta), y la Bayadera en La Toma. Poco después se consolida “El Llano”, situado en los alrededores del cementerio de San Pedro y más conocido como Lovaina (esta última zona se fue especializando en los años ‘80 como zona de vicio y de travestís, como funciona actualmente en menor grado). El burdel se convierte en un sitio importante de sociabilidad masculina y se le describe como sitio tétrico pero a la vez excitante. La prostitución cumple tres funciones fundamentales

One response to this post.

  1. Es muy grave esta situacion …
    Las mujeres no somos un objeto ,muchas veces con las ganas de salir adelante
    y sacar adelante nuestra familia .Buscamos una salida facil pero que error estamos
    cometiendo nuestro cuerpo no es para esplotarlo ni para hacer un mal uso de el
    VAMOS MUJERES HAY MEJORES SALIDAS

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: